¿Saber idiomas te ayuda a hacer amigos?

No puedo esperar a terminar la primera línea que te digo un gran ¡siiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Siempre supe que hay un abismo saber y no saber un idiomas así vayas de turista o
emigrante. La vida en otras ciudades o países se palpa diferente. Las sensaciones, los
recuerdos y las vivencias cambian. Te quiero contar mi experiencia.

Cuando viajo como turista a distintas partes, vivo la experiencia como algo casi perfecto.
Un cuento de hadas en el cual paseo, descanso, me recreo, aprendo, miro, pregunto, toco,
descubro, conozco personas nuevas y comparo con el lugar de donde vengo. A mi regreso,
siempre es difícil volver a conectar con mi realidad y mi rutina, no sólo por el jet lag sino
porque los recuerdos lindos te invaden. Las anécdotas vividas pueden contarse una y otra
vez. Para mí es fundamental conectar con la persona que tengo enfrente, ese compañero/a
que te toca en la habitación del hostel, las charlas en los espacios comunes como la cocina
y el living de un hostel, los pequeños intercambios en una fila para comprar un ticket, el
cajero del supermercado, alguien que se ofrece a cenar con vos cuando te ve viajando
solo/a, la recepcionista de algún hotel, los que se sientan en el piso del aeropuerto a
esperar vuelos por largas horas, etc. Me dispongo a hablar con todos si la oportunidad
surge y muchos sobre todo en los ambientes de hostel se abren y comparten acerca de sus
vidas. ¡Me encanta eso!
En todos esos momentos, yo no soy yo, o sí soy yo pero a través de un idioma diferente,
logro abrirme, conversar y hacer conocidos y amigos casi instantáneamente. A mí el idioma
me abrió puertas para la vida, no sólo para mi profesión, me permitió sentir las experiencias
de viaje de forma más profunda.

En algún momento durante tres años, por una situación personal, me tocó estar muy cerca
de la cultura española. Viajaba de forma tan frecuente que ya no era una turista sino una
persona que vivía ahí por períodos del año y aunque esta idea suena muy romántica, no lo
era. Los desafíos de vivir en otro lugar por temporadas puede hacerse cuesta arriba cuando
el idioma no está del lado de uno. Haber hecho amigos muy cercanos en aquél tiempo fue
posible por los dos idiomas que hablo: español e inglés. Cada vez que las cosas no me
salían como yo esperaba, porque cada país tiene su propio librito, sabía que podía contar
con alguien que me tendiera una mano. Además, podía ser de ayuda a otros. Algo que
experimenté es que era valioso para los locales imitar el español de España y dejar un poco
de lado el español de Argentina. Los que me escuchaban se sentían a gusto y más cerca
mío y yo de ellos. También me sucedía con los angloparlantes que me encontraba por ahí.

Saber idiomas te conecta con las personas del mundo a otro nivel, en otras esferas. Por un
lado, como turista te permite comprender lo que te dicen en intercambios propios de un viaje
como ir a un aeropuerto, comprar en un lugar, hacer una reserva, etc además de
comunicarte de forma fluida para momentos más sociales como hacer amigos. Por otra
parte, saber el idioma del lugar al que decidiste emigrar es más que un bonus, una
bendición que abre puertas para que tu vida allí fluya de la mejor manera posible y eso
incluye tener un círculo de conocidos o amigos que puedan brindarte su calor y consejos
cuando todo es nuevo. Cualquiera sea el camino que elijas, te aconsejo aprenderte unas
frases al menos del idioma que necesitás cuando viajas, no hay local que se resista a una
sonrisa o no se derrita al escuchar un ¡hola! en su idioma.

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